Una tarde la camiseta de manga larga pasea por el centro de una ciudad. Se acerca al rio. Se acerca a descansar en un intento de “Beatus Ille”. El río posee unas amplias orillas con la hierba recortada para poder pasar caminando. Altos arboles lo bordean y custodian. Algún puente de vez en cuando corta este paisaje si se alza la vista. Se oyen ruidos de obra y unas maquinas excavadoras y unas cargadoras trabajan en el otro margen del rio, pero…
He aquí el esperpento. Un grupo de unas 25 personas se agolpa mirando desde arriba, la obra que estas hacen. En su mayoría varones, se asoman a la valla y se colocan sobre el puente para observar como un grupo de obreros hacen su trabajo. Alguno incluso comenta sus consideraciones con obreros que paran para descansar. Observan como la máquina excavadora quita tierra, y como coge grava del camión. He visto gente pestañear y bostezar en teatros, pero este grupo de personas esta absorto en su espectáculo. La cantidad de gente atrae a que más gente se aproxime. Gente que podría pasear y hacer cosas se pudre viendo hacer cosas a otros. Por la misma regla entiendo ahora que gente que pueda pensar se pudra dejando que piensen otros (puesto que para ellos mirar incluso puede ser cansado).

¿Porque los ayuntamientos se empeñan en pagar parques para el disfrute de la gente? Parece que para estos conjuntos de personas causaría mas regocijo si el ayuntamiento pagara a otros por hacer obras (aunque luego las destruyeran sin ser usadas)

Autor: Einger