Para contaminar a una musa lo primero e imprescindible es atraerla. Su presencia se denota en el sentir. Puede tratarse de ese cosquilleo bajando por la columna vertebral o directamente del efecto de su presencia: La necesidad adictiva de dar vueltas a los pensamientos. Aparecera entonces en tu cerebro cada palabra, pincelada o nota expuesta como un sabroso banquete. El deleite se recompensará de nuevo con un cosquilleo.

Momento clave para la contaminación. Rompe el papel. Haz arder las ideas, deja tu mente en negro. Escucha como gime por el nulo afecto que la muestras como si de una banshee se tratase. A partir de ese momento no esperes entonces que vuelva a visitarte. Hecho esto no habrá manera de contactar con ellas, porque si las musas no estan de tu lado ni la mas austera carta es posible.

Se debe tener en cuenta que si al intentar contaminarla es cuando sientes el cosquilleo lo que atrajiste no fue una musa, a lo sumo la esencia de Hades.

Si tras esto la musa no se contamina y se marcha indignada caben dos posibilades. Que la musa nunca apareciese y lo que sentiste fuera fruto de la sugestión al leer el texto o que tu propia musa seas tu mismo.

Ocurrencia escrita tras leer insoportable.wordpress.com